La Plataforma de Innovación, Proyectos y Aprendizaje del CEICID lleva ya 10 meses en marcha y trabaja actualmente en 12 proyectos.

En septiembre de 2019, el equipo CEICID desembarcó en Madrid ilusionado de estrenar una nueva etapa con un proyecto más pegado a las necesidades de la gente. Con la experiencia de 50 años de andadura y un bagaje sólido, volvía a la capital madrileña para ser geográficamente más accesible, estar más cerca de expertos de distintos sectores y facilitar el desarrollo de los profesionales de la administración y su impacto social. En este proceso de repensarse y rediseñarse, el CEICID trabajó durante los meses previos con emêrgap, una consultora que le ha ido acompañando en este proceso. Fruto de ese trabajo, el CEICID vio la necesidad de crear un área de innovación y proyectos -PIPA (plataforma de innovación proyectos y aprendizaje)- que actualmente trabaja en 12 iniciativas.

Para poner en marcha PIPA, el CEICID incorporó a Cristina Bofarull (Ciudad de México, 1985). Ella será quien nos cuente las claves, avances y cuestiones de interés de los primeros diez meses de esta realidad.

Cristina Bofarull se incorporó al CEICID el año pasado y es quien, junto con el resto del Pipa Team, ha puesto en marcha esta plataforma.

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¿Por qué necesita la administración de innovación?

La innovación es algo irrenunciable para todo aquel que no quiera dejar de existir. Pero innovación no quiere decir cambiar todo. La verdadera innovación es la que preserva lo esencial y acomete lo accidental. Por eso la innovación en la administración afecta sobre todo al modo de trabajar y es lo que desde PIPA impulsamos.

¿Entonces, cómo definirías PIPA?

PIPA es el acrónimo de Plataforma de Innovación Proyectos y Aprendizaje. Se trata de un ecosistema de aprendizaje intergeneracional formado por los propios profesionales de la administración y de otros externos. Lo más importante de PIPA no es tanto el resultado de los proyectos sino el aprendizaje y desarrollo de la gente que está trabajando. Un proyecto surge de la necesidad de buscar la solución a algún problema. A veces las soluciones funcionan bien desde el principio, otras, será necesario ajustarlas un poco y a veces incluso pueden ser un auténtico fracaso. Sin embargo, la búsqueda siempre merece la pena porque por el camino se aprenden muchas cosas. La clave es que el aprendizaje se haga de manera ágil.

En PIPA tenemos 4 ingredientes para intentar que la búsqueda sea efectiva: Propósito, liderazgo, metodología y disciplina.

¿En qué consiste el propósito?

PIPA no tiene más propósito que el de fortalecer la misión, la visión y los valores de la administración desde el desarrollo profesional.

¿Y quién hace todo eso?

Además de la dedicación de algunas personas del CEICID, son los propios profesionales de la administración los que con una dedicación voluntaria hacen crecer este entorno de aprendizaje. Sin ellos no sería posible. Actualmente participamos alrededor de 100 personas en los 12 proyectos que se están llevando a cabo. En los 10 meses de vida de PIPA ya hemos finalizado dos proyectos y tenemos una lista de nuevas propuestas muy interesantes.

¿Cómo es tu balance después de estos diez primeros meses?

Sin duda es un balance muy positivo.

¿En qué sentido o en qué aspectos?

Por un lado, estamos viendo el potencial que tiene el ecosistema de aprendizaje. Comprobamos el crecimiento de las personas que están trabajando en los proyectos y cómo amplían la visión de su trabajo del día a día. Y se constata de una manera real que las ideas se llevan a la práctica. Podría contarte muchas situaciones en las que he visto cómo crecen los equipos que trabajan estos proyectos. Por descender a lo concreto, comenzaron siendo equipos que no se conocían entre ellos, viven en ciudades distintas y trabajan de manera online, y han logrado cohesionarse de una manera magnífica. Algunas ideas que parecían imposibles de llevarse a cabo están empezando a testearse en realidades concretas: la práctica de los horarios flexibles, alimentación saludable incluso trabajar a través de una plataforma de trabajo colaborativo que nos mantiene conectados. A mí, personalmente, me impresiona mucho comprobar cómo las personas que participan en los proyectos son capaces de conjugar su trabajo del día a día con aportar al desarrollo de la administración.

Cristina Bofarull destaca el poder del trabajo colaborativo de la plataforma PIPA

¿Cómo ha sido posible?

En todo este proceso hemos ido de la mano de emêrgap, una consultora especializada en transformación estratégica. Emêrgap tiene una metodología concreta. Con su ayuda hemos destilado las cuatro grandes líneas de trabajo: presencia en la sociedad, autodesarrollo, profesionalidad en la gestión y adecuación de los servicios. Con esas líneas establecidas trabajamos proyectos para descender al terreno esas líneas de trabajo. Gracias a su acompañamiento hemos sido capaces de lanzar esta plataforma y diseñar nuestra propia metodología. Para emprender un proceso como el que estamos llevando a cabo con PIPA es necesario rodearse de profesionales que te aconsejen en los momentos de duda o incertidumbre. Para nosotros, ir de la mano de emêrgap ha sido fundamental; sin su acompañamiento hubiera sido difícil alcanzar el nivel de trabajo al que hemos llegado.

Has dicho que estáis trabajando en 12 iniciativas, ¿cuáles son los 12 primeros “problemas” que habéis elegido para buscar soluciones y por qué?

Los 12 proyectos que se están trabajando ahora mismo, y que no serán los únicos de la plataforma, responden a necesidades muy variadas. Variadas por la repercusión de las soluciones y por la temática de los proyectos. Como te contaba anteriormente, tenemos cuatro grandes líneas de trabajo: la adecuación, la profesionalización en la gestión, la presencia en la sociedad y el autodesarrollo. Los proyectos abarcan todo tipo de temas. Los hay más técnicos, como mejorar el estilo de la alimentación para hacerla más saludable o trabajar de manera más ergonómica. Antes te contaba que hemos empezado a trabajar utilizando una plataforma colaborativa, Workplace, en la que ya se han conectado personas de la administración de toda España y de otros países. Hay otros proyectos en los que se está trabajando cuestiones de estructura organizativa: horarios flexibles adecuados a cada necesidad; organización del trabajo en pequeñas residencias logrando hacer sinergias en operaciones para reducir el coste total; herramientas digitales que faciliten el trabajo colaborativo; etc. Por último, hay una línea de trabajo que aplica directamente en las relaciones humanas: orientación al usuario, trabajo en equipo en organizaciones pequeñas, relaciones intergeneracionales, etc. Como te podrás imaginar, cada proyecto es un mundo y tiene un ritmo propio. Algunos ya han finalizado y otros están comenzando a realizar sus pruebas piloto.

El sector de hostelería, turismo, alojamiento está actualmente en un proceso de innovación y digitalización, ¿os inspiráis para buscar soluciones de innovación en estos sectores?

En nuestro caso siempre es enriquecedor rastrear los sectores más limítrofes a nuestro campo, todos, los relacionados con el concepto de Hospitality. Más allá de esto creo que la clave está en aprender de lo que hacen los mejores, independientemente del sector: procesos de mejora continua, búsqueda de soluciones de una manera ágil, trabajo colaborativo, trabajar desde las necesidades del usuario, invertir esfuerzo en la retención del talento, etc.

¿Y que hay que hacer para formar parte de PIPA?

Para formar parte de esta plataforma no se necesita cumplir con ningún requisito, ni de edad, ni de conocimientos, simplemente identificarse con nuestro ADN: PROPÓSITO + AUTENTICIDAD + HUMILDAD + DISCIPLINA + LIDERAZGO + METODOLOGÍA.

No es una plataforma cerrada para unas cuantas personas selectas, ni es una plataforma inalcanzable, cualquier persona que esté dispuesta a trabajar y quiera aportar tiene cabida en PIPA sólo tiene que escribirnos y estudiaríamos dónde y cómo podría colaborar.

¿Y qué beneficios obtiene esa persona?

Yo diría que son fundamentalmente tres: aprender a trabajar con un equipo de manera colaborativa y deslocalizada, crecer en el propio autodesarrollo y tener una perspectiva más amplia de los desafíos y avances del trabajo de la administración.

¿Cómo funciona PIPA?

Hemos desarrollado una metodología que, aunque al principio pueda parecer compleja en cuanto te subes al carro y la vives te das cuenta de que es sencillísima. Trabajamos por equipos compuestos entre cinco y nueve personas. Estos equipos están liderados por un tándem que marca la dirección y el ritmo del trabajo. Cada dos meses nos reunimos en los Comités de Innovación, Proyectos y Aprendizaje en los que se exponen los avances de cada proyecto.

¿Cuándo crees que se van a poder ver los resultados de este trabajo? ¿En qué se va a notar?

En mi opinión los resultados de este trabajo se pueden percibir ya. Hemos hablado a lo largo de esta entrevista en varios momentos de que el propósito de PIPA no se reduce a diseñar e implantar proyectos, sino a aprovechar el aprendizaje y la innovación que se genera en el proceso creando un ecosistema de desarrollo y aprendizaje. Este es, a mi modo de ver, el primer y mejor resultado. Las personas que están trabajando en los proyectos han cambiado su forma de percibir el trabajo y están ilusionadas desarrollando ideas que ayuden a configurar el trabajo de la administración en el entorno en el que vivimos.

Por supuesto, además de este logro, en breve comenzarán a probarse gran parte de los proyectos, dependiendo del calado y complejidad de cada uno de ellos, comenzados este curso y podremos comprobar, casi en primera persona, los resultados de esas propuestas.

Para terminar, ¿qué dirías a las personas que aún no conocen PIPA?

Parafraseando una idea que no es mía, diría que PIPA me ayuda a ver la administración en su conjunto y con perspectiva. No trabajo para mejorar mi realidad, sino que me pongo al servicio de cualquier reto de la administración en su totalidad.