El pasado 23 de junio celebramos la última sesión del curso 25–26 de Conectados por el cuidado by CEICID, un espacio de formación y encuentro que, a lo largo de estos meses, ha permitido compartir experiencias, aprendizajes y propuestas para seguir mejorando el servicio y la atención en nuestras casas y centros.
En esta ocasión, la sesión estuvo a cargo de Pedro Merino, que ofreció una formación práctica sobre platos fríos y propuestas gastronómicas para el verano, especialmente pensadas para estos meses de calor, excursiones, convivencias y temporadas de mayor actividad.
Durante la sesión, Pedro compartió numerosas ideas para ampliar la oferta gastronómica estival, poniendo el foco no solo en las recetas, sino también en la planificación, la presentación, el aprovechamiento de productos de temporada y la seguridad alimentaria.
Entre las propuestas trabajadas estuvieron los gazpachos, salmorejos, ajoblancos, sopas frías, cremas con fondos y refritos, ensaladas completas, bocados fríos, pescados y carnes frías, así como opciones de hidratación inteligente. La sesión quiso mostrar que la cocina fría no tiene por qué limitarse a platos sencillos o repetitivos, sino que puede convertirse en una oportunidad para ofrecer variedad, frescura y cuidado en cada detalle.

Uno de los mensajes centrales fue la importancia de pensar cada elaboración desde tres elementos: el producto principal, la guarnición y el aliño. Esta mirada permite transformar una ensalada, una legumbre, una pasta o una patata en un plato completo, equilibrado y adaptado a cada contexto: desde una comida informal de excursión hasta una cena servida en comedor.
También se abordaron propuestas de aperitivos fríos, wraps, sándwiches, hummus, brochetas, conservas y vinagres, así como elaboraciones con pescados fríos —escabeches, salpicones, tartares, ceviches, marinados, ahumados, terrinas y pasteles— y carnes frías, como escabeches, carpaccios, rosbif, aves cocidas o terrinas.

Además, la sesión dedicó un espacio a la hidratación en verano, con ideas sencillas como aguas infusionadas, cócteles sin alcohol, zumos, hielos aromatizados o frutas con alto contenido en agua, especialmente útiles para quienes llegan de excursiones o actividades al aire libre.

Como cierre, Pedro insistió en un aspecto esencial: la seguridad alimentaria. En una época de altas temperaturas, cuidar la cadena de frío, controlar los tiempos y desechar aquello que no ofrezca garantías no es solo una cuestión de organización, sino una responsabilidad directa con la salud de las personas a las que se acompaña.
La sesión concluyó con un agradecimiento a todas las participantes de Conectados por el cuidado y con la invitación a seguir aportando ideas, sugerencias y propuestas para el próximo curso.
Con esta formación, CEICID cierra el curso 25–26 reafirmando el valor de estos espacios compartidos: momentos para aprender, revisar, inspirarse y seguir construyendo una cultura del cuidado también desde lo cotidiano, desde la mesa y desde cada detalle del servicio.
