Los días 16 y 17 de febrero, el espacio El Rincón, en Tordesillas (Valladolid), acogió un encuentro formativo en el que más de 30 profesionales procedentes de Asturias, Galicia, Cantabria y Castilla y León trabajaron de manera conjunta para reflexionar sobre el propósito de sus organizaciones y cómo llevarlo a la práctica en el día a día.
La jornada se desarrolló siguiendo el Modelo de Dirección por Misiones, una metodología que propone alinear la actividad de las organizaciones con un propósito claro y compartido, de forma que todas las acciones y decisiones estén orientadas al servicio real de las personas.

A través de diferentes talleres y dinámicas participativas, las personas participantes profundizaron en la definición del propósito de sus administraciones y organizaciones, abordando preguntas clave como qué impacto desean generar, a quién sirven y de qué manera pueden traducir ese propósito en acciones concretas. El objetivo fue pasar de las declaraciones de intenciones a compromisos operativos, que permitan evaluar de forma tangible si el propósito se está cumpliendo.
Durante el encuentro también se trabajó en herramientas prácticas para trasladar el propósito a todos los niveles de la organización, de manera que llegue de forma clara y medible a las personas destinatarias de los servicios. Este enfoque busca fortalecer culturas organizativas más coherentes, donde la misión compartida oriente tanto la estrategia como las decisiones cotidianas.

La iniciativa permitió además generar un espacio de aprendizaje y colaboración entre profesionales de diferentes territorios, favoreciendo el intercambio de experiencias y buenas prácticas en torno a nuevas formas de liderazgo y gestión en las organizaciones públicas y sociales.
Un mes más tarde, el 10 de marzo, María Martínez impartió una sesión de formación sobre desarrollo profesional y gestión de conflictos en la Casería (Granada) que reunió a 25 personas de Granada, Almería, Jaén, Marbella y Úbeda.

En esta sesión, se habló de autoconocimiento, de mentalidad positiva y proactiva, de confianza, de comunicación y de cómo dar buen feedback. Pero, sobre todo, de algo que parece sencillo y que a la vez es profundamente retador: mirarnos con honestidad y aprovechar la diferencia.
